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Noctámbulos | Capítulo 2: Primeras (malas) impresiones

Cameron

Estaba inquieta. Sonreí para mis adentros. Esa reacción era lo que quería conseguir desde un principio.

-Señorita Graham, ¿se encuentra bien? -le pregunto la profesora a la aturdida Brooklyn.

Esto se pone interesante.

-Genial. Hoy hace un día espléndido, ¿no cree, señora Mikaelson? –contestó derrochando sarcasmo. Tuve que contener una carcajada cuando vi la mirada de odio que lanzó la profesora hacia ella.

-Buenos días chicos, en este nuevo curso nos va a acompañar el señor Cameron Russell, un nuevo alumno transferido desde California. Espero que reciba de ustedes una cálida y amistosa bienvenida -su tono, lejos de ser amable, parecía molesto-. Señor Russell, ya veo que ha escogido los asientos al fondo de la clase. Espero que no sea un alborotador como algunos de sus compañeros de las últimas dos filas.

No se imagina usted cuánto...

-Tranquila, señora... -intente acordarme de su nombre pero, en serio, ¿para qué recordarlo cuando me iba a ir lo más pronto posible de esta mierda?

-Mikaelson. Señora Mikaelson. Acuérdese –me interrumpió la señora Mikaelson mientras le di una sonrisa divertida inclinándome en mi asiento. No tengo nada mejor que hacer que recordar tu jodido nombre, ¿verdad?

-Tranquila, señora M. Le doy mi palabra de que seré bueno

Mientras ella se giraba hacia la pizarra, me alcé un poco de mi asiento para llamar la atención de Brooklyn, dándole unos suaves toques en el hombro. Ella de inmediato se giró para enfrentarme y yo, sin poder evitarlo, bromeé con una sonrisa de suficiencia:

-Encantado de conocerla, Srta. Alborotadora

Me miró rígida y con mala cara. Sonreí con malicia. Llevaba buscando a esta chica por meses y, por fin, la había encontrado. Bueno, eso no es del todo correcto. La había encontrado hace un par de semanas. La observe desde lejos, estudiándola. En ese momento no entendía porque había tanta fascinación con ella. La chica era guapa. Mejor dicho, era sexy. Muy sexy. Pero no merecía tanto la pena, ¿verdad? ¿Por qué narices August se volvía loco por ella? Pero, ahora lo veo todo claro. No es lo que yo pensaba a primera vista. Hay algo más. Esa chispa...

Inclino la cabeza hacia un lado mirándome con sospecha, dándose cuenta de que yo la observaba detenidamente. Nos miramos a los ojos.

Sí, esa chispa... ¿Cómo lo ocultaba tan bien? Nunca había visto nada igual.

Me hizo una mueca de desprecio. "Preciosa, tú tampoco es que me caigas muy bien. Has sido un grano en mi jodido culo desde antes incluso de que te viera por primera vez" pensé dando una sonrisa desdeñosa que hizo que se diese la vuelta soltado un bufido.

-¿Seguro que te encuentras bien? - le preguntó su compañera de asiento, una morena alta, delgada y guapa, pero no tan guapa como lo era su compañera de al lado. - Brookie, si no te encuentras bien le decimos a la señora Mikaelson que te encuentras fatal y que necesitas ir a la enfermería.

Seguí escuchando.

-Estoy bien, además si le digo a la señora Mikaelson el primer día de clase que me encuentro mal tendrá más motivos aún para odiarme. Y, créeme, no quiero suspender otro año más historia solo por el idiota de atrás. - le contestó molesta lo suficientemente alto para que yo lo oyese.

Me incline hacia delante para susurrarle al oído:

-¡Auch! Amor, eso duele. Creo que has herido mis sentimientos

Sobresaltada se giró para verme. Estábamos muy cerca. Bonitos ojos. "Deja de mirar, idiota. La vas a cagar".

-¿Quién coño eres tú para meterte en conversaciones privadas? –dijo ella muy pero que muy cabreada mientras su amiga la miraba con sorpresa. Le di mi mejor sonrisa desdeñosa.

-Si soy el tema de conversación estoy en mi jodido derecho de meterme si me da la gana, ¿no te parece? –se estaba poniendo roja de ira. Bien, eso era lo que quería.

-Eres de esos que se cree el centro del universo, ¿verdad? Pues lamento informarte que lo único que eres es otro idiota más

-Princesa, no tienes ni idea de lo equivocada que estás

-Querido Dios, dame paciencia...

-¿No te han enseñado en tu casa a no juzgar a la gente si no la conoces?

-Cuando abriste la boca no me hizo falta conocerte para saber que eras un gilipollas

-Amor, cálmate. Se te ve tensa

-Te juro que si vuelves a llamarme amor o princesa o cualquier mierda de esas una vez más te voy a golpear contra la mesa hasta que pierdas la capacidad de hablar, ¿estamos?

-Cuanta violencia... –empecé a chasquear con la lengua y a sacudir la cabeza-. ¿Tienes problemas de control de ira, amor?

-Brooke, basta. Tú no eres así. ¿Qué te está pasando? –intervino su amiga

De repente se sobresaltó y miro a la morena, como si estuviera sorprendida de sí misma. Lo había notado. Ella sabía que algo iba mal conmigo. Que yo no era normal. Que yo la afectaba.

Eso solo confirmaba mis sospechas.

Se dio la vuelta, aún perdida en sus pensamientos. La morena me miro con sospecha mientras que también se dio la vuelta

-Vamos fuera, Brooke –dijo la morena a su amiga mientras le frotaba la espalda

-No

-Me importa una mierda que suspendas la estúpida asignatura de historia. - le dijo la morena mosqueada - Ahora mismo le voy a decir que te deje ir a la enfermería. - dijo levantando la mano.

-Te he dicho que me encuentro bien, ¡no seas pesada, Annia!- le contestó bajándole rápidamente la mano antes de que la profesora se diera cuenta-. ¡Ni que fueras mi madre!

Se pasaron toda la hora discutiendo.

Cuando llego la hora del almuerzo me dirigí directo a los baños. Cuando llegué estaban vacíos, así que cerré la puerta con pestillo y llamé a Roger.

-¿Cam? ¿Qué tal tu primer día de clase? - dijo mofándose de mí

-¿Te he dicho alguna vez que eres un gilipollas? - dije cabreado

-Tío, no te enfades. Perdiste la apuesta y ahora te toca a ti el marrón de encontrarla

-Y la he encontrado

-¿En serio? ¿Y cómo es? ¿Está buena?

- Idiota. - conteste con impaciencia. – Concéntrate, ¿vale?

-¿Cómo es? - pregunto de nuevo interrumpiéndome

-Es guapa, tiene los ojos marrones y el pelo castaño, es delgada y bajita... - le conteste sabiendo que si no lo hacía no iba a parar de sacar el tema. Me estaba empezando a cabrear-. Ni siquiera sé por qué te contesto...

-Humm... Tiene buena pinta - dijo riéndose - ¿Has hablado con ella?

-Sí, he hablado con ella.

-¿Y ya sabes lo que es?

-No, no lo sé.

-Tío, entonces, ¿qué coño has estado haciendo?

-¿Te quieres callar? ¡Joder! Si no me dejaras de interrumpir a lo mejor te enterarías de lo que ha pasado -dije cabreado. Él se calló, dejándome a mí, por fin, hablar-. Bien, como te iba diciendo, no sé lo que es. August tenía razón, ella es especial. No es humana pero tampoco es ninguna de las especies que nosotros conocemos.

-¿Qué tipo de energía tiene? - preguntó poniéndose serio

-Su energía es clara, armoniosa, limpia. ¿No sé si me explico?

-Se parece a la de los ángeles... - dijo con tono pensativo

-No, no es energía de ángel. Su energía es mucha más pura, más pura incluso que la de los arcángeles pero sigue siendo humana.

-Hummm... Ni idea. Puede ser una bruja blanca - dijo inseguro

-No, la energía de las brujas blancas no es así. No sé qué es, pero lo voy a descubrir -dije auto convenciéndome-. ¿Has descubierto algo más sobre el asunto?

-Llevo espiando a August y a sus hombres toda la mañana. Están tratando de idear un plan para que la chica acceda al trato.

-¿Qué trato? - pregunte extrañado. Cuando August nos contrató nadie nos dijo que es lo que querían de la chica y, por supuesto, nadie mencionó nada de un trato.

-Aún no lo sé, estoy en ello. Esa chica debe de ser muy especial. También me he enterado de que ella cree que es completamente humana por lo que ella no tiene ni idea de nuestra existencia, así que no la interrogues, sería una pérdida de tiempo y la espantarías.

-Vale, ¿algo más que deba saber? - pregunte sopesando mis opciones. Si no podía preguntarle a ella, ¿cómo descubriría que especie es?

-No, nada más. Oye tío, ¿por qué estás tan interesado en saber porque August tiene tanto interés por ella? Él solo te pidió que la localizases, y ya lo has hecho, ¿no deberías, simplemente, seguir con tu vida?

-Tengo curiosidad por saber cómo una simple humana, aunque por lo que veo no es tan simple, puede despertar el interés de un ser tan poderoso como August

-Pues ten cuidado con esa "curiosidad" porque es muy probable que salgamos mal parados en este asunto - dijo el con tono preocupado.

Roger tenía razón era muy probable que mi "curiosidad" nos pusiese en peligro a los dos, pero eso no me iba a detener.

-Me tengo que ir. Si ocurre algo llámame -dije en respuesta.

Colgué el teléfono y me dirigí a mi siguiente clase.

"Dios, solo espero que esto no dure mucho..."


***

Brooke

-¿Sabes realmente lo que pienso? Que desayunar lejía te sienta fatal, mi querida amiga - me dijo Ben indiferente y, sin lugar a dudas, burlándose de mí.

Estábamos sentados en una de las muchas mesas que había en el comedor.

La mayoría de la gente se iba fuera a almorzar por el buen tiempo mientras que nosotros nos quedábamos dentro para disfrutar de la calma que se respiraba antes de que llegase el invierno y el comedor estuviera infestado de adolescente gritones.

-Te digo que es verdad, era como si algo maligno hubiera entrado dentro de mí. Te lo digo en serio, nunca lo había pasado tan mal en mi vida -le insistí a Ben. Él no me creía. Pero esta vez era real. Yo no me lo estaba inventando. Mi instinto me decía, me GRITABA, que él era peligroso.

-A ver, si yo no digo que no lo sintieras, pero lo más probable es que sean imaginaciones tuyas. Es posible que alguien pueda transmitir energía negativa o lo que sea que te haya transmitido. Pero eso es simplemente porque te cae mal y ya está. Te da mal rollo y tú te has imaginado cosas raras -me contestó Ben intentando convencerme de que no le diera mucha importancia.

-Mira, yo estaba con Brooke cuando paso y parecía poseída –interrumpió Annia

-Vaya... ¿Gracias? –conteste indignada. Tampoco fue para tanto, ¿verdad?

-Además, yo también he sentido una mala sensación cuando ha pasado al lado de nuestra mesa. Ese tío es peligroso -dijo Annia con cara de preocupación.

-A ver, a ver, a ver, ¿estáis juzgando a un tío que ni siquiera conocéis solo porque os ha dado mala espina? ¡Si ni siquiera habéis hablado lo suficiente con él! ¡Es el chico malo que todo instituto tiene! ¡Ya está! -dijo Ben a punto de gritar de frustración.

-¡¡Sshh!! Cállate, está entrando al comedor y podría oírnos -dijo Annia entre susurros mirando en su dirección.

Me di la vuelta y allí estaba, entrando por la puerta del comedor. Nuestros ojos se cruzaron y me dedicó una peligrosa y seductora sonrisa. "Idiota".

El grupito de los populares, que se sentaba a unas cuantas mesas de distancia de nosotros, le llamaron la atención para que se sentara con ellos. Yo inmediatamente me di la vuelta.

-¿Sabéis qué? Olvidadlo. Tienes razón Ben, seguramente me lo habré imaginado -dije con tono cansado.

-Te lo dije -dijo Ben apuntando con el dedo a Annia con tono acusador-. Sabía que entraría en razón -sonrió con suficiencia.

-¡Que te den, Ben! -dijo Annia mosqueada mientras que él se reía de ella por ser tan infantil. Ella finalmente le dio un codazo amistoso y se unió a su risa.

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